Nunca dejes que nadie te amague tu bonita vida, porque el mayor error que puedes cometer es dejar que acampen personas que no se lo merecen en tú corazón, y que desde dentro te lo vayan destruyendo poco a poco. Porque con el paso del tiempo he aprendido que no se trata de olvidar, si no de recordar sin que te duela, que tampoco se trata de odiar, si no de indiferencia.
Que se puede ser feliz con las cosas que aparentemente son insignificantes para los demás, pero que para ti son vitales en tu día día.
También he aprendido que las personas no cambian, que lo que varía son sus sentimientos. Que donde hubo, retuvo y que quien se fue sin ser echado, siempre vuelve.
He aprendido que los problemas son verdaderos problemas si no tienen solución y que cuanto más te preocupas, más grandes se hacen, que las cosas siguen su transcurso, y duran justamente lo que tienen que durar. He aprendido que si la vida te quita a alguien de el medio, es porque vendrá otra persona mejor que puede ocupar su lugar, que el tiempo cura las heridas, pero que las cicatrices permanecen, que sonreír no siempre significa que estés feliz, solo que simplemente eres una persona fuerte. He aprendido que nunca se debe abandonar lo que deseas, porque se marchará esa oportunidad y no volverá jamas, que es mejor soñar como si fueras a vivir para siempre y vivir como si fueras a morir mañana. He aprendido que los imposibles también existen, que se necesita decir que no a los miedos y si a la esperanza.
He aprendido a ser feliz, que es lo más importante.

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