El día va pasando. No hay señales de vida. Tocan al timbre, es un ramo de rosas enorme. Detrás de las flores estaba el. No me lo podía creer, se encontraba ahí, frente a mi, como había deseado que fuera. No podía ser más feliz.
Me prometió mil y una estrellas, me prometió quererme todos los días y para siempre, prometió abrazarme, acariciarme y besarme, me dijo que cada una de las 50 rosas significaba las veces que me diría te quiero al día.
Me dijo que existían dos corazones, el de él y el mío, y que era la reina de los dos.
Me prometió tantas cosas...
Esperado 14 de febrero. Te he ansiado durante tantos días.

