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No se trata de olvidar, sino de recordar sin que te duela.

lunes, 24 de enero de 2011

Te espero

Anoche, paseando por la cuidad, me cogiste de la mano. Lo confesaste todo, por fin. 
-Te quiero, y te he querido siempre, pero tenía miedo a decírtelo- me dijiste. Mi corazón palpitaba cada vez más, y sentía como me faltaba la respiración. Mi sonrisa era imborrable de mi cara, estaba gravada a fuego en mi rostro. Te temblaba la mano, y la voz ni te cuento.
Nos quedamos en silencio durante unos minutos. 
Ni tú ni yo sabíamos que decir, como reaccionar...
Al fin me preguntaste:
 -¿y tú que sientes?
-¿que qué siento? felicidad, verdadera felicidad y amor, mucho amor.
Te acercaste poco a poco.
 De repente mi cuerpo se enfrió, tu cara se iba desvaneciendo... No distinguía tus ojos verdes, tus labios.
Son las 7:00am. Ya es hora de levantarse.
Tú ya no estás, no existes.
Tú solo eras un sueño.

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