Llega un momento en el que no sabes que estás haciendo con tú vida. El tiemplo pasa rápido, pero tu estás atascada en el mismo sitio, sin avanzar. Es un pozo en el que no ves el fondo, aunque sabes que lo hay. Pero más vale no llegar nunca, porque será ahí cuando te des cuenta que has desaprovechado la mitad de tu vida.
La gente de alrededor te insiste, te marea, te obliga... No se dan cuenta que necesitas algo de espacio, que necesitas respirar, pensar.
Con solo 16 años tienes que decidir tú futuro, calcular bien lo que harás de aquí en adelante. Todo el mundo espera de ti lo mejor, y no sabes si darás la talla, pero no comprenden que es duro que en plena esferbesencia de hormonas podamos realizar todo lo que nos piden.
Lo único que me queda de consuelo es, que si millones de adolescentes como yo pudieron, ¿porqué voy a ser menos?

No hay comentarios:
Publicar un comentario