Mi vida no es ni de lejos lo que yo me imaginaba. En estos momentos en los que debería estar estudiando es cuando me doy cuenta del precio que hay que pagar para ser alguien en la vida. De las dificultades y baches que te ponen apropósito para que tropieces y caigas. De las miles oportunidades que te da la vida y tu no sabes aprovechar, y te das cuenta al cabo del tiempo, de lo tonta que fuiste al no utilizarlas.
A veces siento no ser lo que los demás quieren que sea; sacar buenas notas, ir siempre perfecta, ser extremadamente educada, llevarme bien con todo el mundo... y un millón de cosas más, que son los componentes de algo que tan solo nosotros, los superficiales, vemos. Una, a veces, se acaba artando de que la miren mal por no sacar todo dieces, o por no ser estrictamente correcta. ¿Acaso eso importa, o influye en lo buena persona que puedes llegar a ser? Pero no queda otro remedio. Está comprobado que los sentimientos no hacen falta en este mundo lleno de frívolos. Personas que son capaces de pisotear a otras con tal de conseguir aquello que anhelan. ¿Dónde quedó aquel mundo (si algún día lo hubo) en el que todos éramos iguales?
Pasamos las horas, los días, buscando excusas y regalando palabras engañosas para nuestros labios y para los oídos que las escuchan, intentamos una y otra vez conseguir la percepción para poder ser aceptados en esta sociedad mediocre. Hasta el día en que llega alguien. Esa persona capaz de llenar todo el vacío que dejaron otras en el pasado. La que consigue que te olvides de todos tus deberes como persona nombrados anteriormente, para ser tu misma. Porque le da lo mismo lo imperfecta que seas o que puedas llegar a ser, tampoco le importan tus notas, porque sean cuales sean, si vienen de ti serán impecables. Esa persona que llega de repente y entra en tu corazón sin pedir permiso.
He olvidado lo que soy y lo que quiero ser. Pero me acuerdo de donde vengo, y que es lo que quiero en este momento. Y lo que quiero es a ti, para poder evadirme de este mundo que exige la perfección.
Vámonos juntos, y seamos imperfectos en algún lugar de la tierra.
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