Nunca olvidó quien era y quien quería ser, que le gustaba o que le hacía sentir bien. Comprendió qué valía la pena y qué no, supo diferenciar sus sentimientos y quién era capaz de quererla. Imaginó ser un pájaro para poder volar y salir de este mundo, soñó tener un jardín lleno de margaritas. Aún así, después de todo, se convirtió en reina, y por mucho que intentó inventar siempre hubo alguien que la hizo llorar.

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